La huella árabe 1/2

Los árabes estuvieron presentes en Fiñana hasta que el pueblo pasó a formar parte de la Corona de Castilla el día 29 de Diciembre de 1489. La noche del 28 al 29 de Diciembre del citado año, los Reyes Católicos pernoctaron en Fiñana, provenientes de Almería en plena campaña que llevó a la conquista del Reino de Granada.

El largo periodo de tiempo de permanencia en nuestro pueblo, (al igual que en el resto de la península) hace que, obviamente su influencia esté presente aún hoy día, no sólo en los monumentos y vestigios que nos dejaron, sino también en aspectos tan cotidianos como el sistema de acequias y regadío, el trazado de calles, (sobre todo en el barrio de la Alcazaba y en el barrio Alto) o incluso en los tradicionales molinos de agua que jalonaban, hasta hace muy poco, toda la vereda del río desde el cortijo El Puente hasta los Corrales de Almansa.

Será a partir del periodo medieval y bajo el dominio musulmán cuando Fiñana va a adquirir un importante peso económico y político, unido alestratégico dado por su ubicación física. La vega fiñanera que hoy podemos apreciar, obviamente difiere mucho de la que antaño hizo del lugar un importante centro de producción sedero, tanto en el período del Califato como luego más tarde formando parte del reino Nazarí de Granada.

De todos es sabido que en tiempos del Califato de Córdoba, los pañuelos de seda producidos en nuestro pueblo, eran muy solicitados y conocidos en León (año 929) y en el centro de Al-Andalus con el nombre de "alfiñame" o "alfiniame".

La Ledima

Perteneciente a este periodo medieval, existe una importante obra de traída y con ducción de agua, desde el barranco El Torno hasta el cortijo de La Ledima, (coloquialmente conocido como cortijo "La Lima") que sin duda fue una obra que tuvo una importante repercusión social por lo laboriosa de la misma.

 

Para describirla brevemente, diremos que, a lo largo de aproximadamente dos kilómetros, y salvando los desniveles del terreno, se realiza un encauzamiento cimbrado, (la acequia aparece la mayor parte de ella bajo tierra y cubierta con aleras) desde la parte más alta del citado barranco, hasta una gran balsa, de grandes proporciones para la época, que serviría de almacenamiento y depósito, ya en pleno paraje de El Campillo, junto a la pista fo restal que actualmente sube a Ubeire.
El Torno

 

Balsa
Vista desde La Ledima

 

Acueducto
A lo largo del trayecto, la citada cimbra sale a la superficie, salvando los desniveles de los barrancos menores a través de siete acueductos de piedra con arcos de medio punto, que, como puede apreciarse, aún hoy están bastante bien conservados.

 

Acueducto

 

Después de la gran balsa citada, el agua es conducida a través de una acequia de piedras, a ras de suelo, como también puede apreciarse en las fótos, hasta las cercanías del cortijo La Ledima que funcionaba de aljibe, según los datos recogidos en las escrituras de su actual propietaria. A partir de aquí, la ace quia se pierde por entrar en tierras de cultivos, principalmente de olivar.
Haciendo el recorrido a pie por la zona descrita, se pone de manifiesto la habilidad árabe para realizar una obra de ingeniería hidráulica de estas características, lo cual lleva a pensar a cualquier observador, que sin duda se trató de una obra que tuvo una importante repercusión social, por la envergadura y laboriosidad de la misma. 
Acequia de piedra y lasca

 

Así lo quieren poner de manifiesto el autor de esta guía y Francisco Fernández Lao, apuntando para esto dos posibles hipótesis:

1) La primera, englobaría la citada obra dentro del aprovechamiento de agua con destino final para el regadío de la vega.

Que los musulmanes han sido auténticos sabios a la hora de aprovechar los recursos hídricos de cualquier lugar, es algo que históricamente es sabido y reconocido por todos. De esta forma, este encauzamiento de agua desde el barranco El Torno, entraría dentro del laborioso trabajo en el que los árabes fueron maestros: canalizar el agua, en este caso, en la misma formación de los arroyos y barrancos, en plena sierra, hasta su aprovechamiento final en el regadío de la vega.

Sin embargo esta primera posibilidad se descarta rápidamente porque, dicho sistema de regadío, tendría que aparecer como tal en los Libros de Aguas del municipio, cosa que no sucede. A lo que habría que añadir que, el páraje de La Ledima, se regaba en este tiempo con el agua del pueblo.