La huella árabe 2/2

2) La segunda hipótesis, que pudiera ser más acertada, relacionaría esta importante obra de ingeniería hidráulica con el abastecimiento de agua a algún sector importante dentro de la, economía del momento, vinculado posiblemente con grandes propietarios, (por tanto de carácter privado) y que muy bien podría tratarse del sector sedero, teniendo asegurada así una reserva de agua independiente de la del regadío de la vega.

Esto avalaría la tesis, por una parte, de que no aparezca referencia alguna de esta canalización en el reparto de agua del pueblo en los sucesivos libros de Aguas; y por otra, que tal sistema tuvo que dejar de funcionar a finales del periodo medieval, porque no se encuentra reseñado en documento público o privado hasta ahora documentado. Lo cual no quiere decir que, de existir en algún archivo o lugar, el día de su publicación, serviría para reforzar o desechar esta segunda hipótesis, que modestamente se considera más acertada y posible.

 

Detalle del Rodezno
Enlazando con lo anterior, y relacionado también con el aprovechamiento hídrico, es obligado mencionar la "Ruta de los Molinos" ligada a esa importante huella que los árabes dejaron en nuestra villa. Los últimos vestigios que hoy quedan de esa larga historia molinera, ha sido línea de continuación desde este periodo.

Los indicios, los términos, la conducción del agua y el sistema del molino en sí, es de auténtica tradición árabe, la cual ha sabido conjugar a lo largo de los siglos, el aprovechamiento de un elemento natural, como es el caudal de agua, con su transformación en pequeñas industrias que es lo que en realidad eran estos molinos, aunque rudimentarios y destinados a un sistema económico básico o la mayoría de las veces de trueque.

Se tratan de molinos de rodezno, típicos de zonas montañosas y aisladas donde la innovación era escasa y su introducción costosa. Hasta hace muy poco, seguía funcionando el último molino de estas características, el de El Corcho, y básicamente su funcionamiento se podría resumir así:

El agua cae a salto desde un cauz superior, conducida por tubo hasta el cárcavo donde se encuentra el rodezno, rueda circular de madera con cucharas de metal. Sobre estas cae el agua a través del saetillo, sirviendo la botana y la paraera de entrada o parada de agua, ya que está conectada a una llave metálica que se acciona desde la sala del molino. La rueda o rodezno está montada sobre la puente, una gruesa viga de madera. Del centro de rodezno sale el árbol, una pieza vertical que se une, en su parte inferior, a la puente mediante dos piezas llamadas rángua y cruz. En su parte superior el árbol se une a la maza de madera, donde va incrustado, con la ayuda de cuñas también de madera, el parahierro. Esta pieza se une con la piedra de moler, ya en la sala del molino, mediante la lavija.

Canaleta
Las piedras de moler, llamadas francesas, son dos, una fija y otra móvil y el alivio (conectado desde arriba a la puente) une o separa las piedras para dar mayor calidad a la molienda. En la tolva se echa el grano que cae, a través de la canaleta, al agujero que tiene la piedra de arriba en el centro. 

El grano, al rozar con la piedra fija de abajo, es triturado y convertido en harina, que se exparce y no cae al exterior porque se lo impide el guardapolvo. Debajo de este, hay un orificio por donde la harina cae directamente a un cajón de madera.

Salida de la harina

En estas fotografías podemos apreciar la entrada del grano para ser molido y el resultado final: la harina cayendo al cajón de madera.